viernes, 2 de septiembre de 2016

“Los afros seguimos siendo esclavos en México”

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“Los afros seguimos siendo esclavos en México”

MÉXICO. —El 14 de septiembre de 2014, Wilner Metelus fue detenido por agentes migratorios en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, al arribar de Estados Unidos. Durante dos horas fue interrogado en un privado del Instituto Nacional de Migración, a pesar de portar pasaporte de México. ¿El motivo? Las autoridades le dijeron que “un negro no puede ser mexicano”.
Lo que ocurrió no fue casual. La población afrodescendiente en México es ignorada. Se piensa –o se quiere pensar–, que no existen; que, en efecto, en este país “no hay negros”. Y eso que aquí ya tuvimos un presidente afro: Vicente Guerrero, en 1829, pero la historia oficial lo ha ocultado.
Así es cómo, luego de 300 mil años de presencia humana en este territorio, 691 años de existencia como pueblo y 216 como nación, apenas en el reciente año 2015, el Estado mexicano, a través del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), decidió contar a las y los afros en su censo de población. La cifra: 1. 4 millones de “afromexicanos”; el 1.2% de la población total.
Pero este censo es irreal, afirma Wilner Metelus, quien es presidente del Comité Ciudadano en Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos (CDNAM), porque “no puede haber un censo de un pueblo que no es reconocido”.
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Wilner Metelus da un discurso en apoyo a las y los migrantes en México. FOTO: Cortesía
En entrevista con este blog, señala que el censo del INEGI sólo fue a algunas comunidades donde hay presencia de afros, cuando la realidad es que “hay negros en los 32 Estados del país”. El problema, señala, es que “México es el único país del continente que no reconoce a los afrodescendientes. No existimos en la agenda del Estado. No hay políticas públicas dedicadas a nosotros, y no podemos participar de los programas sociales porque nos dicen que nuestras credenciales son falsas, porque somos negros”.
Y agrega contundente:
Los afros seguimos siendo esclavos en México. Es una vergüenza. Nuestras comunidades siguen en condiciones infrahumanas. Para nosotros la vida es realmente muy frágil por la discriminación. Nuestros niños sufren esta discriminación. México es un país racista porque hay racismo institucional”.
Las poblaciones afrodescendientes en México son atendidas por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Sin embargo, esta institución resulta insuficiente, ya que su creación y funcionamiento está dedicada a los pueblos indígenas, cuyas necesidades socio-culturales, son diferentes a aquellas de las y los afromexicanos. De tal manera —dice Metelus—, se requiere crear un organismo, basado en políticas públicas, que esté dedicada exclusivamente a ese casi millón y medio de personas afros que son marginadas por el Estado.
A principios de este mes septiembre, la CDNAM exigirá al Congreso el reconocimiento constitucional de la población afromexicana. Demandas históricas y al mismo tiempo pertinentes como que se cree una institución dedicada a ella; que existan becas reales, y no de esas —denuncia—, que en la UNAM supuestamente están dedicadas a los afros, pero se las quedan los hijos de los académicos. Que se reconozca que “hablar de la cultura mexicana, es hablar de la cultura africana”, al fin, aunque sea 216 años tarde.
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