lunes, 26 de septiembre de 2016

A los 43, Pedro Miguel

Abel, Abelardo, Adán Abraján, Alexander, Antonio, Benjamín, Bernardo, Carlos Iván, Carlos Lorenzo, César Manuel, Christian Alfonso, Christian Tomás, Cutberto, Dorian, Emiliano Alen, Everardo, Felipe, Giovanni, Israel Caballero, Israel Jacinto, Jesús Jovany, Jonás, Jorge Álvarez, Jorge Aníbal, Jorge Antonio, Jorge Luis, José Ángel Campos, José Ángel Navarrete, José Eduardo, José Luis, Jhosivani, Julio César, Leonel, Luis Ángel Abarca, Luis Ángel Francisco, Magdaleno Rubén, Marcial, Marco Antonio, Martín Getsemany, Mauricio, Miguel Ángel Hernández, Miguel Ángel Mendoza y Saúl:

Están por cumplirse dos años sin ustedes. Bueno, no: en estos 24 meses ustedes han estado más presentes de lo que habían estado nunca. Nos hemos aprendido sus nombres y sus caras, nos hemos enterado de sus edades, sus lugares de origen, sus gustos y los nombres de sus padres. Sus papás, sus mamás y demás familiares, sus compañeros y sus amigos, han despertado cada mañana pensando en ustedes y se han ido a dormir –cuando pueden dormir– con la angustia de un día más acumulado sin saber qué les hicieron, dónde los tienen y por qué nos ocultan ambas cosas. Millones en México y en el mundo hemos compartido y acompañado esa angustia. Y ustedes han estado al frente de miles de manifestaciones y protestas en cientos de ciudades de muchos países y le han dado una voz definida a los infinitos murmullos que han dejado tras de sí las decenas de miles de desapariciones perpetradas antes y después de la de ustedes en el territorio mexicano.

No han estado ausentes, pues, pero se nos ha impedido verlos desde el 26 de septiembre de 2014. Sabemos que ese día ustedes salieron de Ayotzinapa con rumbo a Chilpancingo, que en el camino cambiaron de idea y se dirigieron a Iguala, que allí tomaron unos autobuses y que después se desencadenó una agresión oficial y brutal en contra de ustedes, de sus compañeros y de personas que ni siquiera los conocían. Sabemos que las fuerzas gubernamentales mataron a Julio César Mondragón y a Julio César Ramírez, a Daniel y a David, también alumnos de la Normal rural Raúl Isidro Burgos; a David Josué, un joven futbolista; a Victor Manuel, chofer de autobús, y a Blanca, que viajaba en un taxi. Sabemos que los agresores hirieron de gravedad a Aldo y a Édgar. Sabemos que muchos fueron maltratados por las corporaciones policiales y por personal del Ejército y sabemos que ustedes fueron capturados y que desde entonces no aparecen.

Sabemos también que por medio del centro de comunicaciones que enlazaba a las policías municipal, estatal y federal, a los mandos castrenses y al Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional, las más altas instancias del gobierno de Guerrero y del gobierno federal estuvieron al tanto, con detalle, de todo lo que ocurrió en Iguala esa noche y la madrugada siguiente. Más aun: conocieron cada uno de sus movimientos desde que ustedes salieron de Tixtla. Sabemos que, a pesar de ello, ninguna autoridad civil ni militar del país hizo nada por impedir la agresión.

Sabemos que en estos dos años el gobierno federal ha torcido las investigaciones, ha fabricado culpables, ha ocultado algunas evidencias e inventado otras y ha urdido episodios que jamás ocurrieron; que ha pretendido engañar al Equipo Argentino de Antropología Forense y a personal de la ONU y que se ha negado a permitir la comparecencia de altos mandos policiales y militares ante la justicia e incluso ante instancias de coadyuvancia internacionales como el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes. Sabemos que de los celulares de ustedes se hicieron llamadas con fechas muy posteriores al 27 de septiembre y que ninguna instancia oficial ha querido investigar ese dato.

Sabemos que el gobierno tiene los instrumentos, los recursos y la plena capacidad para conocer el paradero de ustedes. Sabemos que lo conoce. Pero seguimos sin saber a ciencia cierta por qué perpetró o ayudó en esa barbarie, o por qué se quedó cruzado de brazos, y por qué sigue negándose a informar dónde están ustedes y a decir la verdad sobre las razones que motivaron la agresión.

¿Fue una acción de terrorismo de Estado dirigida a escarmentar al conjunto de las normales rurales y de los movimientos populares? ¿Fue una acción orientada a encubrir intereses delictivos que habrían podido quedar casualmente al descubierto con la presencia de ustedes en Iguala? ¿Se trató de un ajuste de cuentas dentro del grupo en el poder para favorecer a algunos funcionarios y perjudicar a otros? ¿Fue un paso de una política deliberada de desestabilización en la zona en beneficio de grupos empresariales y/o criminales? ¿Fue una combinación de dos o más de esas razones?

En estos dos años el gobierno no ha podido evitar que salgan a relucir algunos rasgos de su insensibilidad, su torpeza, su crueldad y su podredumbre, pero es evidente que aún tiene mucho que ocultar y que por eso se ha negado a decir dónde están ustedes. Se ha empecinado en ello, aun a costa de perder la credibilidad que le quedaba, asistir al derrumbe de la imagen internacional que tanto dinero y esfuerzos le había costado construir y convertirse en objeto del odio y el desprecio de millones de personas en el país y en el planeta.

Muy honda ha de ser la sentina de oscuridad y de inmundicia desde la que se urdió la agresión contra ustedes, chavos de Ayotzinapa, como para que este régimen siga decidido a ocultarla al precio que sea. Es estremecedor pensar que los personeros del peñato inventan episodios horribles, como la pira del basurero de Cocula, con tal de mantener en secreto realidades que deben ser mucho más aterradoras; que asumen públicamente una supuesta incapacidad para impedir 43 desapariciones forzadas a fin de encubrir lo que verdaderamente son capaces de hacer y han hecho.

Pero el apabullante manto de sombras que este cúmulo de poderes antropófagos ha lanzado sobre ustedes, muchachos normalistas cargados de sueños, activistas y por ende generosos, terminará por desgarrarse. En estos más de setecientos días, ustedes y sus familias, en primer lugar, han estado trabajando para ello y han logrado congregar en la tarea a incontables personas de buena voluntad que no van a resignarse. Más temprano que tarde sabremos dónde están y por qué se los llevaron y los culpables de su ausencia pagarán sus delitos.

Abel, Abelardo, Adán Abraján, Alexander, Antonio, Benjamín, Bernardo, Carlos Iván, Carlos Lorenzo, César Manuel, Christian Alfonso, Christian Tomás, Cutberto, Dorian, Emiliano Alen, Everardo, Felipe, Giovanni, Israel Caballero, Israel Jacinto, Jesús Jovany, Jonás, Jorge Álvarez, Jorge Aníbal, Jorge Antonio, Jorge Luis, José Ángel Campos, José Ángel Navarrete, José Eduardo, José Luis, Jhosivani, Julio César, Leonel, Luis Ángel Abarca, Luis Ángel Francisco, Magdaleno Rubén, Marcial, Marco Antonio, Martín Getsemany, Mauricio, Miguel Ángel Hernández, Miguel Ángel Mendoza y Saúl: nos hacen falta. Los queremos mucho.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Documental "Stop Trump, una visión desde México"

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Documental “Stop Trump, una visión desde México” del cineasta tijuanense Carlos Altamirano con guión y producción de Federico Campbell Peña (edición en proceso, 22 minutos).
Premiere nacional en Tijuana en café Franz Praga.


LUNES 26   RESTORAN PINCHE GRINGO BBQ  8 PM  CUMBRES DE MALTRATA 360 COLONIA NARVARTE 

NORTEAMERICANOS VS TRUMP DF

viernes, 23 de septiembre de 2016

Homenaje al poeta mexicano Ramón Martínez Ocaranza

Mucho agradecemos el apoyo en la difusión entre tus contactos y amigos
INVITACION
Homenaje al poeta mexicano 
Ramón Martínez Ocaranza
  (1915-1982) 
por su 34 aniversario luctuoso

 Sábado 24 de septiembre 18 hrs
 POESIA-CONCIERTO-PRESENTACIÓN DE UNA DE SUS OBRAS
Realizaremos un homenaje luctuoso al poeta mexicano Ramón Martínez Ocaranza (1915-1982) por su 34 aniversario. Su importante legado poético poco difundido cobra significación en la actualidad por su rasgo distintivo de denuncia y de señalamiento de una negra realidad “defectuosa, que está mal estructurada”, en palabras del también poeta y crítico Enrique González Rojo. Gran conocedor de la tradición poética de la lengua española, y también marxista. Manifestó su apoyo a diversas luchas sociales como la Guerra Civil Española, compañero y amigo de José Revueltas, Enrique González RojoEfraín Huerta, entre otros, fue perseguido por la justicia y estuvo varios años en la cárcel en Morelia durante el sexenio nefasto de Gustavo Díaz Ordaz.
Consideramos importante la difusión de su obra entre las nuevas generaciones y el conocimiento de su persona que han sido omitidas, por lo que un grupo de entusiastas jovenes seguidores de su poesia de la Editorial Cisnegro encabezada por Andres Cisneros presentan la re-edición de una de sus obras más importantes 
"Elegia de los triángulos"  
comentan: 
Rocio García Rey, 
Arturo Alvar Gómez Xelhuantzi 
y Sergio Garcia Díaz. 
modera
Andrés Cisneros de la Cruz
Por su parte el Músico y compositor  
Guillermo González Phillips
 ofrecera un concierto de guitarra clásica en su honor,
 PROGRAMA
Preludio en Mi Mayor                                                                 M.M Ponce
Sonatina Meridional                                                                   M.M. Ponce 
Campo
Copla
Fiesta
Chacona en re menor (Segovia)                                                 J.S.Bach

Sonata No 10 Opus 71 "Cercanias"
Dedicada a Guillermo González Phillops (Estreno mundial)      Ernesto García de León
1) ....Nada más hago lo que me gusta..
2) ¡Uysh!
3) Ha de ser--- "¡Un Neojarocho!"
4) ¡Cero Ocio!


Bagatela II Lento                                                                       Sir William Walton
Bagatela III Alla Cubana
 *Programa sujeto a cambios
Convocan Editorial. Cisnegro, Casa de Cultura Santa Maria la Ribera, Brújula Metropolitana CITA: en Jaime Torres Bodet 160, costado poniente del kiosco Morisco, col. Sta Ma la Ribera. metro San Cosme o Buenavista  Informes 55-3568-5200 @CCStaMariaR
 ENTRADA LIBRE. 
  VINO DE HONOR
El poeta fue encarcelado, junto con su esposa e hijas y liberado por acuerdo presidencial, debido al reclamo de intelectuales y grupos culturales.  De ello el mejor testimonio es Otoño encarcelado, su libro de sonetos, aqui uno de ellos que escribe durante su cautivero
Yo que di por perdido lo ganado,
    Como di lo ganado por perdido,
    Ruedo sobre mi círculo de olvido
    Como si fuera círculo olvidado.

    Lo que yo tuve, todo fue prestado,
    Y por prestado, ya me lo han pedido.
    Yo no debí jamás haber nacido;
    Porque hasta de nacer me han acusado.

    Que ya nadie recuerde mi osadía
    De haber perdido lo que más quería,
    Como un caracol sobre la arena.

    Mi vida se redujo a pocas cosas:
    A ver el mar y a cultivar las rosas.
    Y por tan pocas cosas, tanta pena.
-- 
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Reuniones los Miercoles 7pm AlvaroObregon 182
"Una mirada ciudadana a nuestra realidad"

AGENDA DEL COLECTIVO BUZÓN CIUDADANO

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Ideología e Independencia
El círculo de reflexión del Colectivo Buzón Ciudadano y Morena Cultura, en su reunión 467, invitan a la mesaConfrontación ideológica en la consumación de la Independencia, con el historiador Francisco Estrada. La cita es este sábado 24 de septiembre a las 11:30 horas en el parque del Cartero José Refugio Ménes, en la colonia Postal, entre Andalucía y UniónPostal, cerca del Metro Villa de Cortés. Informes al 04455–3163-4694.elbuzon.mxpostal@elbuzon.mx

Muere Roberto Escudero, líder del 68

Amigos, a las 14:20 me informó una persona, que Roberto Escudero tuvo un accidente con la estufa en su casa Fuentes Brotantes TLalpan y está hospitalizado en el López Mateos del ISSSTE en Ave Coyoacán donde lo llevaron sus hijos, Roberto le dejó su celular al Sr. que me contestó, si llaman él les responderá. Trataré de visitarlo.
Jorge Pérez Vega. 55 52 64 07 44

Murió en Hospital 4pm

VELACION HOY JUEVES 8               20 HRS ISSSTE VELATORIOS SN FERNANDO TLALPAN

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Roberto Escudero murió entre las llamas

El fuego no salió de su boca, como los dragones, al contrario, se metió a su cuerpo. Las llamas no se apagaron. Sus sueños y utopías siguen. Roberto Escudero es más que una muerte trágica, es una vida plena de generosidad. Es una vida dedicada a luchar por la libertad plena, por el comunismo libertario. Es una mente talentosa, imaginativa y una práctica consecuente.
Domingo 11 de septiembre




«Estudió Filosofía y tuvo una militancia espartaquista que lo acercó mucho a José Revueltas, eso al pensamiento marxista radical, y de ahí a sentir una cierta seducción por el abismo. No haber estado en Tlatelolco el 2 de octubre lo salvó de la cárcel, así que debió enfrentar el derrumbe del CNH y el levantamiento de la huelga.» Entrevista a Roberto Escudero. Revista Nexos. Enero 988.

La muerte trágica de Roberto Escudero fue infernal. Su vida es una gran muestra de la existencia de valores que no pudo incendiar el fuego: sencillez, inteligencia, fraternidad, identidad de orden trascendente a lo tribal, situada en el ámbito de lo generoso y utópico. Simboliza los sueños de una generación que quiso asaltar el cielo. Hoy como nunca hace falta su presencia.
Nació y creció en el barrio de La Merced, del corazón de la Ciudad de México, a inicios de la década de los cuarenta, justo al final del gobierno de Lázaro Cárdenas.
Como estudiante de la UNAM participó en los movimientos estudiantiles de esa etapa. Fue Presidente de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras plataforma desde la que participó como delegado al Consejo Estudiantil Universitario que dirigió la huelga de 1966 que derrocó al rector autoritario Ignacio Chávez y conquistó el llamado pase automático de los estudiantes de la Escuela Nacional Preparatoria, dado que el bachillerato forma parte de la UNAM era absurdo imponer a sus egresados un “examen de admisión” para ingresar al ciclo de licenciatura. Gracias a esa lucha cientos de miles de bachilleres de la UNAM que es gratuita, pueden continuar sus estudios profesionales. Fue una conquista de la educación masiva, popular y gratuita.
En 1968 Roberto Escudero fue delegado al Consejo Nacional de Huelga órgano dirigente del movimiento estudiantil. Era uno de los líderes del ala radical del CNH por su militancia en el movimiento espartaquista, una tendencia marxista basada en las tesis de Rosa Luxemburgo y por lo tanto diferente al comunismo soviético, también al castrismo, al trotskismo y al maoísmo.
Un año después de la matanza de Tlatelolco, Roberto se asiló en la embajada de Chile y vivió en ese país hasta junio de 1971. Tuvo la oportunidad de participar en la campaña de Salvador Allende y disfrutar su triunfo por espacio de varios meses. Escribió sobre ese proceso y analizó críticamente sus logros, tropiezos, errores y denunció con gran fuerza al golpe militar de septiembre de 1973.
A su regreso se sumó al proyecto de la Revista Punto Crítico que era en realidad un proyecto alterno de la izquierda gestada durante el 68 y divergente del Partido Comunista Mexicano. Ese proyecto era una compleja alianza de marxistas independientes, de nacionalistas y de activistas. Esa condición tan compleja, atractiva pero también un tanto contradictoria fracturó a la Organización Punto Crítico.
En las últimas décadas del siglo XX Escudero participó en las luchas sindicales y fue el compañero intelectual, político y de bohemia del escritor comunista José Revueltas, pionero en la crítica a la ideología oficial y al Estado de la “revolución mexicana”, por lo que Revueltas sufrió cárcel desde joven hasta ser preso político en 1968.
Roberto Escudero fue un espartaquista, revueltista, un militante consecuente ajeno a las corruptelas de los partidos oficiales de las izquierdas con registro electoral como el PRD.
Su trágica muerte y su propia vida atormentada no se riñen con su gran pasión revolucionaria.
Deja un vacío y un desafío a los jóvenes revolucionarios del siglo XXI, que han comenzado a ocupar un espacio cada vez más importante en el movimiento extraparlamentario, en las luchas callejeras y algunos también ocupando espacios electorales por medio de candidaturas independientes como expresión de los oprimidos
Es el principio, la lucha continúa y Roberto Escudero estará presente en los nuevos combates anticapitalistas.
Lo de Roberto fue infernal. Preparaba su comida, puso el sartén y no calculó que al calentarse y verter el aceite se prendió una llama. El fuego se metió por su boca. Intentó apagarlo. Fue al baño y se mojó, rompió el lavabo. Las llamas seguían por dentro y también por fuera, su ropa era una antorcha. Los vecinos escucharon y llamaron a una patrulla que pudieron derribar la puerta. Recogieron a Roberto aún con vida. Lo llevaron al LOPEZ Mateos y todavía pudo hablar con sus hijos. Lo sedaron y tuvo un paro respiratorio. Más de dos horas de vivir el infierno por dentro y por fuera. Una muerte trágica como pocas. Me confirma la inexistencia de Dios o peor si existe es de una crueldad infinita y terriblemente injusto.

50 años del asalto al cuartel Madera, por Jesús Ramírez Cuevas

50 años del asalto al cuartel Madera, por Jesús Ramírez Cuevas





AsaltoMadera
El 23 de septiembre de 1965, un grupo de maestros, campesinos y estudiantes atacó el cuartel militar de Ciudad Madera, Chihuahua. Con esa acción militar del movimiento de Arturo Gámiz y Pablo Gómez, marcó el inicio de las guerrillas mexicanas modernas, inspiradas en el Che Guevara
Regeneración, 23 de septiembre de 2015. Aún estaba oscuro cuando comenzó el ataque guerrillero. Esa madrugada, en formación, los soldados del cuartel militar de Ciudad Madera –una gran barraca cedida por la empresa Bosques de Chihuahua– salían del edificio principal hacia otras construcciones contiguas donde tomarían el desayuno. Una sección completa permanecía en la barraca con las armas al alcance de la mano. Había 125 soldados destacados en el cuartel. Los atacantes eran apenas unos 15 y estaban mal armados.
Al final de la madrugada se escucharon los primeros disparos de manera intermitente, eran pocas armas y anticuadas que no hicieron gran daño a la tropa. Los soldados se tiraron al suelo en la pequeña explanada del cuartel, mientras de diversos puntos, en medio de la oscuridad, llegaban balas y voces ansiosas:
”¡Ríndanse! ¡Están rodeados! ¡Ríndanse!”
Los guerrilleros disparaban desde cuatro posiciones. La tropa que había permanecido dentro del cuartel reaccionó de inmediato y salió con disciplina militar hacia la vía del ferrocarril que corre paralela a las barracas, a unos 30 metros, porque de aquel punto se escuchaban más gritos y se veían más fogonazos.
En ese momento, un maquinista empezó a mover la locomotora del tren que lleva a Chihuahua. El fanal de la máquina iluminó a los soldados que, literalmente, estaban sobre los insurrectos apostados en el terraplén de la vía, quienes al verlos dispararon sobre la tropa. Allí se produjeron casi todas –si no todas– las bajas del Ejército. En ese lugar estaban los principales líderes de los guerrilleros: el profesor Arturo Gámiz y el doctor Pablo Gómez, quienes después de esa primera descarga no tenían salvación posible.
Además, inexplicablemente para un estratega militar, los atacantes tenían a sus espaldas una inmensa explanada de más de dos kilómetros antes de poder internarse en la sierra… una sierra arrasada por Bosques de Chihuahua –entre cuyos socios estaba Miguel Alemán–, en la que hubiera sido muy fácil localizarlos desde el aire, a la luz del día que despuntaba.
Inexpertos y mal armados, los guerrilleros fracasaron en su intento de tomar el cuartel. Fue una tragedia, una acción suicida. Mientras los soldados portaban fusiles M-1 y hasta ametralladoras, los rebeldes apenas contaban con algunas granadas, bombas molotov, cuatro carabinas 30-05 y 06, tres rifles 7 milímetros, dos rifles 22.
El doctor y profesor Pablo Gómez disparaba una escopeta calibre 16 que tenía que cargar después de cada tiro. Las postas para cazar pajarillos apenas hirieron a los soldados que estaban encima de él, a los otros sólo les hicieron moretones bajo la ropa. Un soldado esperó agazapado a que descargara su arma y, mientras intentaba cargarla de nuevo, avanzó y lo cosió a balazos. Gómez cayó con una bandera blanca en las manos cuya inscripción rezaba: “¡Viva la Libertad!”
Así fueron cayendo otros, incluido Arturo Gámiz. Los sobrevivientes –unos siete– escaparon hacia la sierra y desaparecieron. Eran los que disparaban desde el lado opuesto de la vía, entre las casas, donde la montaña está más próxima –a unos 500 metros–, aunque también talada hasta el último árbol.
Como resultado del ataque –aquel fatídico 23 de septiembre de 1965– murieron un teniente, dos sargentos y tres soldados, además de ocho guerrilleros, ”la flor y nata de la dirección campesina radical en Chihuahua”, apunta el investigador universitario Víctor Orozco. Los rebeldes caídos fueron: Arturo Gámiz García, profesor rural y principal dirigente de la guerrilla; Pablo Gómez Ramírez, médico y profesor; Emilio Gámiz García, estudiante y hermano de Arturo; Antonio Scobell, campesino; Oscar Sandoval Salinas, estudiante de la escuela normal del estado; Miguel Quiñones, profesor rural en Arisiáchi; Rafael Hernández Valdivia, profesor rural en Basúchil, y Salomón Gaytán, campesino de Dolores, Madera.

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“Nuestro deseo es cambiar el mundo y eso nos llevara mucho tiempo. Mientras mas pronto empecemos a luchar por cambiarlo, mejor”: Arturo Gámiz García
Era un grupo de jóvenes (ninguno llegaba a los 40 años y la mayoría tenía menos de 30) que decidió abandonar el cauce legal y pacífico para lanzarse a la vía armada. Sus nombres se convirtieron en símbolo de la lucha guerrillera en México.
El periodista Víctor Rico Galán, entonces reportero de la revista Sucesos (quien dos años después, en un intento por formar un grupo armado, cayó preso en la penitenciaria de Lecumberri, Distrito Federal), visitó el lugar pocos días después y publicó un relato del ataque.
Según la reconstrucción del asalto al cuartel Madera, en la acción, los guerrilleros sólo tenían una opción: morir. Los rebeldes creyeron que la sorpresa subsanaría sus desventajas. Quizá pensaron que los soldados se rendirían ante los primeros disparos. Pero ante la superioridad de los militares, la muerte fue inevitable.
Los 15  jóvenes se lanzaron sobre el Cuartel de Madera, sin contar con el apoyo de dos grupos más que no llegaron a tiempo. El plan era realizar un asalto relámpago para obtener armamento, tomar la población, expropiar el banco local y transmitir un mensaje revolucionario a través de la radioemisora local para volverse  a internar de nuevo en la sierra chihuahuense.
El grupo de estudiantes normalistas, maestros y campesinos llevó a cabo un ataque suicida que buscaba sorprender a 120 militares. Estaban decididos, ese 23 de septiembre irrumpirían en el cuartel de la población rural Madera, municipio del mismo nombre al suroeste de Chihuahua.
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Dos semanas antes del ataque, los guerrilleros habían dirigido una advertencia al el general de división gobernador de Chihuahua, Práxedes Giner Durán, a través del periódico local Índice, donde le piden la renuncia:
Nos hemos levantado en armas para hacer frente a los cacicazgos, como el de José Ibarra y Tomás Vega, una vez que agotamos los medios legales sin fruto alguno, una vez que nuestros esfuerzos fracasaron en virtud del apoyo incondicional que el gobierno del estado proporciona a los caciques que por décadas se han dedicado impunemente a explotar como bestias a los campesinos, a humillarlos, a asesinarlos, a quemarles sus ranchos, robarles su ganado y violar a sus mujeres. 
Hemos declarado varias veces que estamos dispuestos a dejar las armas a condición de que se someta al orden y a la ley a los caciques, como Ibarra, y se repartan las tierras que mediante despojos y asesinatos han acaparado. La respuesta suya ha sido mandar más de dos mil soldados a liquidarnos y armar bandas de conocidos asesinos que nos persigan con saña.
Hemos dicho y lo repetimos… No queremos matar soldados, nada tenemos contra ellos siempre y cuando respeten a las familias. Los consideramos explotados de clase pobre que están al servicio únicamente por necesidad, teniendo que soportar el despotismo y los abusos de sus superiores. Nuestra lucha no va dirigida al ejército sino contra los caciques.
Usted con sus torpezas y sus caprichos ha agravado todos los males del estado, le hemos pedido que reconozca su incapacidad y renuncie y salga del estado que tan mal ha servido. Se lo repetimos ahora… renuncie y váyase o lo sacaremos a la fuerza cueste lo que cueste y corra la sangre que corra.
Sierra de Chihuahua, Arturo Gamiz y Salomón Gaytan.
“¿Querían tierra?, ¡échenles hasta que se harten!”
Terminado el combate, los soldados levantaron los cuerpos de los guerrilleros y los arrastraron pasearon por todo el pueblo en un camión de redilas como escarmiento. Los familiares los metieron en bolsas de lona para llevarlos a sepultar a Chihuahua, pero el gobernador del estado, Práxedes Giner –que se trasladó al lugar–, ordenó que se abriera una fosa común y ahí los enterraran. En contraste, los soldados caídos recibieron honores militares rodeados de los pistoleros de los caciques de la región.
El cura del lugar, Roberto Rodríguez Piña, bendijo los impolutos ataúdes de los soldados, pero se negó a hacerlo con los cadáveres sucios, llenos de tierra y pólvora de esos civiles que murieron en el enfrentamiento.
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Mientras arrojaban los cuerpos al fondo de la zanja, el general de división Práxedes Giner Durán exclamó: “¿Querían tierra?, ¡échenles hasta que se harten!”.maderamuertos
El general-gobernador no podía olvidar el desafío que le lanzaron los guerrilleros meses antes: “Nos gustaría verlo acá en la sierra, al frente de sus tropas, para que se convenza de un par de cosas: es fácil mandar soldados a la muerte; es fácil lanzar insultos a las maestras y a los estudiantes ahí en su oficina, valiéndose del cargo que tiene. Lo difícil es empuñar un arma, introducirse en la sierra y hacernos frente”.
El régimen minimizó los hechos en un intento por borrar e ignorar lo sucedido. El gobernador Giner Durán acusó de gavilleros y bandoleros a los guerrilleros. Ese día, desde Madera, declaró: “Aquí no ha pasado nada, absolutamente nada. Eso que dicen que hubo es como si estuviéramos platicando y luego nos fuéramos a nuestra casa sin que hubiera nada… Lo que ocurrió pudo haber ocurrido en un baile o una cantina…”
En contraste, el Ejército invadió la región y detuvo a decenas de campesinos que fueron vejados y amarrados de pies y manos.
El periodista Víctor Rico, junto con el fotógrafo Rodrigo Moya, fueron testigos de las detenciones masivas de campesinos. En el sitio, el general brigadier Gonzalo Bazán Guzmán, jefe de la plaza de Madera tras el ataque, declaró a Rico Galán: “Está bien luchar por los caminos legales, pero no alentar a estos fanáticos feroces. Estos de la Unión General de Obreros y Campesinos de México están alentando y protegiendo a estos gavilleros”.
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Se lanzó una feroz persecución de los guerrilleros sobrevivientes, los soldados maltrataron y torturaron hombres y a niños. Excesos “sin duda lamentables”, diría el general Bazán, “pero necesarios”, ironizó el periodista Rizo Galán en la conversión con el militar.
Al final de su relato, Rico Galán escribió indignado: “Y Madera tiembla. Tiembla sordamente de rencor y de rabia”.
Rico Galán
Víctor Rico Galán llegó al día siguiente del ataque a Madera, Chihuahua
Dos días después del ataque, el Congreso de Chihuahua solicitó al Presidente de la República la protección de los poderes de la Unión. Y enumeró las acciones guerrilleras iniciadas un año antes:
“Con fecha 29 de febrero de 1964 destruyeron un puente; el 5 de marzo del mismo año, asesinaron a Florentino Ibarra (cacique de la región); el 12 de abril siguiente incendiaron una casa y la estación de radio al servicio de la misma; el 15 de julio del año próximo pasado, atacaron por sorpresa a un grupo de agentes de la policía del estado, en Dolores Chihuahua, quitándoles las armas, privándolos de su libertad por varios días y lesionando a dos de ellos; durante el presente año, atacaron a un pelotón de soldados del 52 Batallón de Infantería en la Sierra de Madera, hiriendo a tres de ellos, y el 23 de los corrientes, en forma sorpresiva y temeraria, atacaron la guarnición de la plaza de Ciudad Madera.”
El Congreso chihuahuense omitió deliberadamente los actos de injusticia y abusos cometidos por caciques y compañías madereras contra campesinos que denunciaron los rebeldes (en su calidad de líderes agrarios) y que los impulsaron a la acción armada, cerradas las vías legales y pacíficas.
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En su crónica de los hechos, El Norte (24 de septiembre de 1965) consigna: “El gravísimo problema agrario de Chihuahua aparece como fondo y motivo de los sangrientos sucesos ocurridos en Madera. La disputa por la tierra llevada al pillaje, al asalto y al asesinato generó durante tres años los hechos que culminaron sangrientos el 23 de septiembre”.
En las semanas, meses y años posteriores al ataque se intensificó el reparto agrario en la región, afectando los latifundios denunciados por los insurrectos, incluida la distribución del inmenso latifundio maderero Bosques de Chihuahua, propiedad del consorcio Vallinas-Trouyet-Alemán. La justicia agraria por la que lucharon durante años los campesinos llegó después de la muerte de estos jóvenes.
En su libro Madera, el maestro José Santos Valdés, amigo de los sublevados, explicó las causas de este episodio histórico: “Eran unos muchachos que lucharon con las armas en la mano, buscando que se les hiciera justicia a los trabajadores del campo mexicano. Su propósito era hacer ver la impunidad con que los caciques, los guardias blancas y los malos funcionarios, actuaban en contra de campesinos, maestros y estudiantes”.
***
Esta guerrilla inspiró años después a la organización Liga Comunista 23 de Septiembre, grupo de guerrilla urbana más importante de los años setentas. El periódico clandestino de la Liga Comunista llevó de nombre Madera.


México: A 50 años del ataque guerrillero al cuartel Madera

Por Laura Castellanos
Este 23 de septiembre se conmemora la acción guerrillera precursora en el México del siglo XX, influenciada por la Revolución Cubana, y que marcó a varias generaciones de luchadores en el país Por Laura Castellanos* Crédito de la foto: Comité Primeros Vientos La fecha más emblemática en el calendario de la guerrilla mexicana de las […]
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Este 23 de septiembre se conmemora la acción guerrillera precursora en el México del siglo XX, influenciada por la Revolución Cubana, y que marcó a varias generaciones de luchadores en el país
Por Laura Castellanos*
Crédito de la foto: Comité Primeros Vientos
La fecha más emblemática en el calendario de la guerrilla mexicana de las décadas de los años sesenta y setenta es sin duda la del 23 de septiembre de 1965. Marca en el país un parteaguas generacional en las izquierdas -previo al movimiento estudiantil de 1968- y establece precursoramente la vía armada como forma de lucha para derrocar al Estado.
En 1965 en la sierra de Chihuahua, mientras en Guerrero están en formación las guerrillas de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, un puñado de jóvenes estudiantes y campesinos, liderados por el profesor Arturo Gámiz, el doctor Pablo Gómez y el campesino Salvador Gaytán, realizan una acción sin precedente en el México postrevolucionario: el ataque a un cuartel militar en ciudad Madera.
Se trataba del primer foco guerrillero mexicano, influenciado por la Revolución Cubana, que consideró que si en 1959 en la isla, en plena era de la Guerra Fría, un grupo de jóvenes guerrilleros había derrocado a la dictadura para instaurar el socialismo ¿Por qué no podía suceder lo mismo en México?
De esta manera, el espíritu rebelde de Ernesto Che Guevara y su manual de Guerra de guerrillas irrumpieron en Chihuahua, el estado más extenso del país, y en donde imperaban latifundios enormes de poderosos ganaderos y empresarios madereros que, en contubernio con el gobierno, despojaban, ultrajaban o asesinaban con impunidad.
Pero en 1965 mientras en la isla se robustecían los logros revolucionarios, en México se asentaba una política industrial a costa de la violación de derechos sindicales, agrarios, magisteriales, estudiantiles y políticos. El gobierno sofocó el activismo nacional, pues líderes agrarios como Rubén Jaramillo fueron asesinados, mientras ferrocarrileros, comunistas, maestros e intelectuales eran perseguidos o encarcelados.
La nueva generación de luchadores en México emergió en los centros estudiantiles, como en las normales rurales de corte socialista creadas por Lázaro Cárdenas. En Chihuahua, estudiantes de los planteles de Flores Magón y Salaices, junto con la juventud militante del Partido Popular Socialista (PPS), y activistas de la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM), agotaron la vía electoral, burocrática y de resistencia pacífica en contra de los cacicazgos y en exigencia de un nuevo reparto agrario.
No obstante esta juventud constató que realizaron en vano mítines, activismo electoral, toma de oficinas agrarias, invasiones de latifundios y marchas extenuantes, como las que recorrieron 300 kilómetros de Madera a Chihuahua en 1960 y 1963. La respuesta fue la indiferencia gubernamental o la represión.
Cuando finalmente el grupo más radicalizado se lanzó a las armas, optó por la acción del foco guerrillero que, de acuerdo al manual de Guerra de guerrillas no recomendaba el reclutamiento masivo sino selectivo y las acciones de sabotaje.
De esta forma, a las 5:45 am del 23 de septiembre de 1965, un grupo de 13 estudiantes, maestros y campesinos realizaron una acción militar relámpago contra el cuartel de ciudad Madera con el objetivo de proveerse de armas e intentar transmitir un mensaje en la radiodifusora local para luego internarse en la clandestinidad. El saldo fue de 8 muertos.
Las muertes y el incumplimiento de las demandas de origen provocaron una onda expansiva en el estado que generó nuevas guerrillas: el Movimiento 23 de Septiembre, el grupo de Óscar González Eguiarte y los Comandos Armados de Chihuahua, mientras más muchachas y muchachos chihuahuenses se integraron al Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR) o al Partido de los Pobres de Lucio Cabañas.
De 1965 a 1981 una treintena de guerrillas actuaron en México. La huella del ataque al cuartel en Madera siempre estuvo presente. La guerrilla urbana más grande de la época la reivindicó en su nombre: La Liga Comunista 23 de Septiembre, surgida ocho años después, en 1973, y que actuó hasta 1981.
El espíritu combativo del suceso sin embargo no culminó ahí. Ha sido emblemático para las subsecuentes generaciones de luchadores sociales chihuahuenses y de otras partes del país que estos días conmemoran el hecho a través de homenajes, coloquios, presentaciones de libros y el anuncio de una película alusiva que se estrenará a fin de año, inspirada en la novela de Carlos Montemayor, Las armas del alba.
*Periodista independiente. Autora de México Armado 1943-1981
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Trailer de la película “Las armas del alba”

miércoles, 21 de septiembre de 2016

El Círculo de Estudios Central les invitamos al estreno del videodocumental Círculo de Estudios Central: 10 años


Estimadas y estimados amigos:

El Museo Casa de la Memoria Indómita y el Círculo de Estudios Central 
 
 

miércoles 21 de septiembre, 19 hrs.
Museo Casa de la Memoria Indómita/Regina 66/Centro Histórico

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A T E N T A M E N T E

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